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CAES 2009 |
Dr. Héctor Vazzano Director Ejecutivo de la Federación Latinoamericana de Hospitales (FLH). Es
un honor para mi como director ejecutivo de FLH
y de la OIPPSS presidir esta mesa y también como
miembro fundador de la CAES, cuyo Congreso está
cumpliendo su 15 aniversario. Recién
escuchábamos las palabras del ministro Manzur y
reflexionábamos con Larroca si no ha llegado el
momento de que se cumpla lo que sostenemos:
salud crisis y reforma y que nuestro ministro
actual sea el que produzca esa reforma. No es casual sino causal lo que venimos haciendo en Salud, Manzur lo dijo esta mañana. A él le toco trabajar con nosotros en diversos estamentos. Desde la relación a través de FECLIBA y el municipio de la Matanza, luego como ministro de Salud de Tucumán, hace poco tiempo como vicegobernador de esa provincia y ahora como el ministro de Salud de la Nación. Manzur hizo referencia a un gran ministro de Salud como fue Ginés González García con el que todos hemos aprendido mucho y también hemos trabajado en conjunto. Digo que no es casual sino causal lo que venimos haciendo por la integración estatal privada que planteamos porque es una secuencia, no ocurre de un día para otro. Esta mesa lo demuestra: expondrán a continuación el director de Hospitales de la comunidad de Madrid, Antonio Burgueño, el vicepresidente de FEPAS y ex-presidente de la Asociación de Clínicas de Perú, Dr. José Ormeño Ara, y el director ejecutivo de la Asociación de Clínicas de Colombia, Juan Carlos Giraldo. Con ellos y otros representantes de países íbero latinoamericanos, venimos trabajado mucho. Ayer tuvimos un taller muy importante, donde compartimos las experiencias y reflexionamos juntos para poder lograr esta integración por la que venimos luchando desde hace tiempo y que, como dijo nuestro ministro de Salud, es posible. Esto no es casual si no causal porque este año hemos participado en un Congreso de FEPAS, nos visita hoy Luz Loo de Li, su presidente, también participamos de un congreso realizado en Puerto Rico por el Colegio de Administradores de Servicios de Salud de ese país (está hoy con nosotros el presidente de esa entidad, Dr. Lopez Luna), y recientemente participamos de un evento realizado en Madrid, dirigido por Burgueño. De ese último encuentro participaron la ministra de salud de España y el consejero de la Comunidad que, aunque son de distintos partidos, reflexionaron de la misma manera cuando hablaron de salud y de integración. Antes de darle la palabra a nuestros distinguidos colegas, leeré el decálogo de manifestaciones, propuestas y recomendaciones que surgieron en la reunión Iberoamericana de España y que será presentado en el Congreso de la Federación Internacional de Hospitales a realizarse en noviembre en Río de Janeiro, Brasil, donde nuestro amigo José de Souza Abrahao asumirá como presidente. 1º Hacer constar el derecho universal de los ciudadanos a una asistencia sanitaria eficaz, equitativa y en el momento oportuno. 2º Reclamar de las Administraciones Públicas de Salud y los responsables políticos, así como de los medios de difusión, la consideración de Toda la Sanidad como Sanidad Pública, independiente de que la provisión de los Servicios sea de gestión privada o estatal. 3º La Administración Pública debe velar por la Salud de los Ciudadanos y fomentar las iniciativas de los mismos en pro de las mismas ya sea a nivel individual como mediante asociaciones civiles o iniciativas empresariales, sumándolas a las iniciativas del Estado de cada País. 4º La Incorporación de modelos de gestión ágiles y competitivos en relación con la calidad de los servicios y la eficiencia económica, tanto en los centros de propiedad y gestión pública como privada, estableciendo modelos de colaboración y competitividad. 5º Promover la formación de los ciudadanos en materia de salud, tanto para que asuman hábitos saludables como para que se corresponsabilicen en la prevención de enfermedades y en el seguimiento de los tratamientos terapéuticos. 6º Promover la formación de los ciudadanos en el uso de la información médica disponible en internet con el fin de que puedan discernir a dónde acudir con información segura y fiable. 7º Promover la formación de los profesionales en el uso de las nuevas tecnologías de la salud, con el fin de que éstas se puedan utilizar de la manera más eficiente y eficaz, rentabilizando al máximo las inversiones. 8º Establecer los medios necesarios para garantizar la formación continuada de los profesionales de la salud y la integración de sus actividades asistenciales en un contexto de participación en la investigación y la innovación. 9º Solicitar de las Autoridades Públicas el reconocimiento de los profesionales de la salud como autoridad pública, con el fin de favorecer una correcta relación en el desarrollo de su actividad asistencial con los pacientes. 10º Establecer sistemas de compensación para los profesionales de la salud en función no solo de la actividad desarrollada sino también de los logros conseguidos. Antonio Burgueño Director de Hospitales de la Comunidad de Madrid.
Presentación en formato comprimido (.zip)
Muy
buen día, muchas gracias por invitarnos, en
nombre del gobierno de la Comunidad de Madrid.
Tengo que hablar de un tema en el que me voy a
permitir hacer pequeña divagación. El sistema de
salud en España no es como en el resto de
Europa, donde cada uno de los países tiene un
sistema de salud consolidado. En España el
sistema de salud es frágil, aunque no lo
parezca.España tiene un sistema sanitario de cobertura universal y gratuita para todos los ciudadanos. Esto es así desde los años 70, pero había comenzado a cristalizarse en la década de 40 a través de un sistema de seguridad social financiado por el aporte de los trabajadores. Esto se universalizó en los ‘70, pero se pasó a un sistema de recaudación impositivo. España se dividió en 17 comunidades autónomas y cada una se hizo responsable de su sistema de salud. España ha sido de los países más monopolísticos en cuanto a la decisión de quién brinda el servicio una vez que se tiene el financiamiento. En nuestro país, el servicio está ofrecido por clínicas, hospitales públicos y empleados públicos. Desde una red primaria muy importante, hasta la red especializada, pertenece a la administración Pública. Así, por ejemplo, en Madrid tenemos 22 mil camas hospitalarias, de las que 15 mil pertenecen al sector público. El uso que hace el sector público de las camas privadas, diría que es complementario y en ocasiones oportunista. No se trata de un modelo de colaboración estatal-privado sino más bien de marginación del sector privado a la hora de prestar los servicios. Esto es así y queremos cambiarlo, al menos en la comunidad de Madrid. Pretendemos abrirle al sector privado la posibilidad de que tome las responsabilidades de las prestaciones. En los 90 hubo un debate, y en ese momento se llegó a la conclusión de que lo moderno era que la financiación alcance altos niveles de evolución de sistemas públicos exclusivos de financiación pero sin embargo, que la prestación sea público-privada en competencia. Esto fue objeto de una comisión normada desde el parlamento pero desde entonces las comunidades autónomas evolucionan de manera diferente. Desde los 70 funciona un modelo ejemplar para otras latitudes que es el modelo de actividad público-privada destinada a los funcionarios públicos y sus familias, que incluye a unas cuatro millones de personas en todo el territorio nacional. EL sistema de salud que utiliza este grupo está financiado por el empleador (el Estado) pero la prestación se distribuye entre la red pública y la privada. Estudios indican que el 87% de estas personas eligen la red privada. Creo que este es un modelo emblemático de colaboración en beneficio de los ciudadanos que eligen. Pero este no es el objeto central de mi exposición. Vengo a hablar de los últimos intentos fructíferos que ha hecho la comunidad de Madrid en el marco de la colaboración público-privada para aumentar la cantidad de Hospitales Públicos en un momento crucial de la autonomía, porque había zonas donde no había hospitales debido al espectacular crecimiento de la comunidad de Madrid. En la actualidad, en la comunidad de Madrid viven 6.300.000 personas, para los que en 2006 teníamos unas 12500 camas. En ese año comenzamos a implementar este programa de aumento de camas a unas 2500 más construyendo 8 hospitales en 18 meses. Esto fue posible buscando las fórmulas para hacerlo. Los nuevos hospitales están ubicados en el sureste de Madrid, en una zona de poblaciones de entre 100 mil y 200 mil habitantes. Fuera de estos, la mayoría de los hospitales en España se nos están quedando viejos, aunque son de reciente construcción. La medicina en estos 30 años ha incluido procedimientos tan novedosos, que, primero, han hecho que el hospital no tenga comunidad de gestión de camas, sino que la cama ha pasado a ser una línea de actividad para luego ser sustituidos por líneas de actuación y actividad como son las ambulatorias y que requieren una funcionalidad diferente, espacios y arquitecturas más ligeras, flexibles y abiertas. La adaptación de los hospitales es posible, pero muy cara. En estos nuevos hospitales es más fácil bajar la estadía media y aumentar el número de consultas. A su vez incluyen procesos de informatización absoluta, está todo digitalizado y no hay papeles. Por lo tanto, más que una remodelación hospitalaria, es un cambio de modelo. Cuando la comunidad de Madrid se planteó hacer estas camas por razones sociopolíticas, pudo optar por diversos procedimientos. Por ciertas razones, no se podía hacer con dinero público, entonces hubo que buscar financiamiento privado. La colaboración público-privada consiste en encontrar aliados. Nos hubiera gustado que esos aliados participaran en la totalidad, pero a veces no se puede, entonces apuntamos a la concesión. Pero para siete de estos ocho hospitales, necesitamos hacerlo sin endeudarnos porque así lo pide la comunidad europea. Por eso acudimos a la actividad privada. Ellos pusieron el dinero para hacer los hospitales que nosotros definimos, en el tiempo que les planteamos. Nos encontramos, entonces, un aliado constructor, al que no se le puede pagar como si fuera una hipoteca, sino otorgándole la capacidad de llevar adelante los servicios no sanitarios del hospital. Así, gestiona 13 servicios logísticos del hospital, desde la limpieza hasta la cocina y la seguridad. Esa concesión es a 30 años. Esta es una alianza con el sector financiero, constructor y logístico de los hospitales. Creemos que es un avance importante separar de los hospitales una gestión diferente de todo lo sanitario. Abre el camino para que Madrid construya centrales de cocina, de esterilización, de lavandería, para que los hospitales no fabriquen esos bienes, sino que se hagan afuera y que tan solo se acerquen cuando lo necesiten. (Ver detalle de los hospitales construidos bajo esta modalidad en el powerpoint). El hospital de Valdemoro, que brinda sus servicios a 90 mil personas, fue construido bajo otro modelo más audaz para Madrid, del que ya tiene antecedentes en otro hospital, el de Alcira. Es un hospital de concesión pública en el que el licitador ofrece a 30 años, poniendo un precio de capita y volumen de hospital (capacidades). Por ese precio se da la prestación, que no incluye ni farmacia ambulatoria, ni atención primaria. Sí incluye salud mental e internación. La cápita aumenta una proporción cada año, pero comenzó siendo de 330 euros. En conjunto, todo este modelo viene a suponer un funcionamiento siguiendo un procedimiento de competitividad. Esto da una gran entrada para el sector privado. Avanzamos, pero no es lo deseable. Lo deseable es que estos modelos que capacitan la renovación de toda la industria hospitalaria del mundo, se faciliten para que tanto el sector público como el sector privado accedan a este tipo de financiación. Si no, nos hemos quedado en que los Estados pueden acceder a los capitales y los privados no. No tenemos más remedio que incentivar a los gobiernos de los Estados para que garanticen que quienes tengan iniciativa, actualicen la industria hospitalaria.Juan Carlos Giraldo Valencia Director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas.
Presentación en formato comprimido (.zip)
Como
representante de la Asociación Colombiana de
Hospitales y Clínicas agradezco la invitación
para compartir con ustedes y reflexionar acerca
del tema que nos convoca, la integración
estatal-privada.Quiero decirles que esto no es nuevo. El primer hospital de Latinoamérica fundado en 1513, no era público, sino que pertenecía a una comunidad religiosa. Los primeros hospitales en este continente son de naturaleza privada. Y si se observa el desarrollo posterior del sistema en los siglos que procedieron, podremos ver que no hay establecimientos enmarcados en conceptos como lo público y lo privado. Sí se observan dos otros conceptos: la caridad cristiana y la beneficencia pública. Y la caridad cristiana durante muchos siglos fue la forma preeminente de organizar y entregar servicios de salud a nuestras comunidades. Luego, en los países con desarrollo estatal, empieza a darse la relación entre esa caridad cristiana y la naciente beneficencia pública, asimilables a los actuales conceptos privado – público. Ya yendo al caso colombiano, en el continente fue uno de los pioneros. En 1965, el gobierno encontró que uno de los problemas que tenía la salud pública era la falta de control de la explosión demográfica que se estaba dando en el país. El responsable de controlar políticamente la explosión demográfica fue asignada a un privado, que se llama Profamilia, que se dedica en un 90% a la salud sexual y reproductiva y ha tenido logros muy importantes (hoy Colombia es uno de los 10 países que forma parte de una sociedad de aliados sur-sur por tener una de las experiencias más exitosas en control de explosión demográfica, mortalidad materna y mortalidad infantil). Ese esquema caridad cristiana – beneficencia pública, cuando el país maduró, promovió la creación de un sistema nacional de salud (1975). Por entonces se empiezan a aceptar una serie de subsectores: público neto, de seguridad social, de previsión social y privado. Entre el ‘75 y el ‘93 tuvimos mucha información de todos los sectores, excepto del privado. Aquel era un sistema clásico que paulatinamente fue viviendo crisis. Por eso en 1993 nos fuimos al otro extremo de los sistemas: al del aseguramiento. Lo importante de este cambio es que se aceptó que en el nuevo esquema se podía conjugar la presencia de lo público con la de lo privado. Al final, la estructura que sale del nuevo sistema nos muestra usuarios sostenidos en dos pilares básicos: EPS (aseguradores) e IPS (entidades de servicios). Cada una de estas figuras se presentan tanto con la modalidad pública como con la privada. En el medio hay una serie de estructuras gubernamentales encargadas de mantener la coherencia interna del modelo. El régimen contributivo: tenemos a la población dividida de acuerdo a la capacidad de pago: si tiene capacidad de pago y vinculación laboral, está en el régimen contributivo; si no tiene posibilidad de pago, el gobierno lo subsidia con aportes de trabajadores, empleadores y el Estado, y entra al regimen subsididiado; y quienes no han podido entrar ni a uno ni a otro, están en lo que se llama los vinculados (vestigio de lo que era el antiguo sistema nacional de salud). En el aseguramiento colombiano dentro del régimen contributivo, la mayoría las instituciones son de naturaleza privada. La mayoría de la población adherida a esas instituciones es atendida en esas entidades. En el caso del régimen subsidiado, la situación no es diferente, aunque el sector privado está un poco más presente. Prestación de servicios: De ese universo de cerca de 55 mil IPS, la mayoría de ellas (76%) son privadas. Pero cuando se ve de cerca la cantidad de instituciones con camas de internación, se ve que, aunque está bastante equilibrado, predomina lo público. A su vez, cuando se observan las camas hospitalarias según la naturaleza jurídica y la prestación que cubren, en el caso de lo público, predominan los servicios de obstetricia, medicina interna, cuidado agudo mental y cuidado intermedio mental, pero cuando se observan los otros servicios especializados, la mayoría son privados. Esto demuestra que en Colombia es imprescindible la presencia de las dos naturalezas jurídicas y eso se hace evidente en el tema de prestación. No se puede borrar de un plumazo ninguna de las dos. Financiación: La financiación encuentra fuentes públicas (presupuesto general de la Nación) y fuentes del sector privado (la cotización que hacemos los trabajadores y empleadores, los pagos compartidos, etc.). El gasto de bolsillo ha caído de manera importante a partir de la reforma, porque se ha reemplazado con el sistema de seguridad social. Aquí también, la colaboración entre públicos y privados es indispensable porque si no se desequilibra el sistema. Formación de Recursos Humanos: La formación de recurso humano también esta dada por la acción de ambos sectores, aunque predomina el privado. ¿Y dónde trabaja ese recurso humano? Principalmente en el sector público. Por eso se necesitan las dos naturalezas jurídicas. También se puede ver que si bien el ranking de las mejores universidades está dominado por las instituciones privadas, los primeros tres puestos son para establecimientos educativos públicos. En el caso gremios, tenemos algunas entidades con afiliados solo públicos, otros con solo privados, y entidades de ambos sectores, como es nuestra Asociación. Una de nuestras premisas básicas es no ahondar en las contradicciones ideológicas entre lo público y lo privado, sino en encontrar los aspectos que los unen. Este fenómeno, como podrán ver, afecta a todas las aristas que hacen al sector. ¿Esto es bueno o malo? No puede afirmarse ni lo uno ni lo otro, porque son herramientas para alcanzar objetivos de los sistemas de salud. A una herramienta no se le pueden poner juicios de valor, porque no son buenas o malas sino bien o mal utilizadas. Ese uso depende de una actividad netamente pública: la regulación del mercado, la inspección, la vigilancia y el control. Una Rectoría del sistema. Esa función del Estado es indelegable y es una función pública que va a garantizar que ese servicio público se cumpla. La correlación público-privada, a modo de conclusión, es antigua, en países como el nuestro es imprescindible y su avance es inexorable. Debe ser regulada, vigilada, controlada y gobernada. El gobierno debe ser competente para ello entendiendo la dimensión del concepto RED.
Dr. José Ormeño Ara |
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